Cambios en el peso durante la cuarentena. Una explicación desde la Psiquiatría y la Psicología

Con el confinamiento han ocurrido múltiples cambios en el estilo de vida. Desde los horarios, la rutina, el trabajo, las actividades académicas y también ha impactado en cambios fisiológicos, uno muy llamativo es el apetito.

La adaptación es vivida por los individuos de manera distinta; algunas personas experimentan ansiedad y otras tienen otros cambios en el afecto y el comportamiento. De ahí que las emociones vividas de manera intensa desencadenen cambios en los hábitos alimentarios, ya sea comer en exceso o una disminución del hambre  que lleva a comer muy poco.

Hay varias hipótesis sobre cómo el estrés influye en el cerebro y en la respuesta del apetito, sobre todo al pensar en carbohidratos y grasas. Entre ellas se encuentra la hipótesis del sistema endocannabinoide, donde se reduce su carácter inhibitorio del hambre y ocurren cambios en el hipotálamo de tal suerte que este sistema después de un tiempo de estrés repetido ya no es suficiente para inhibir el hambre.

Esto tiene todo sentido ante el contexto de la pandemia, que ha traído sensaciones de amenaza, incertidumbre y la idea del inminente cambio que podría significar escasez o deprivación.

Otra propuesta es que el eje Hipotalamo-pituitario-adrenal funcione de manera reversa

Eje Hipotalamo-Hipófisis-Adrenales

Como se ha descrito en el caso de pacientes con Trastorno de estrés postraumático donde el trauma repetitivo origina como respuesta adaptativa la hiperactivación y respuesta neurovegetativas como el aumento del apetito  (sensación que busca satisfacer una necesidad emocional y generalmente se encamina a conseguir un alimento específico) y ganacia de peso en vez de tener la típica respuesta al estrés de falta de hambre (sensación fisiológica que no obedece a ningún alimento específico).

La conducta alimentaria y las emociones se encuentran vinculadas, sobre todo las emociones negativas y difíciles de aceptar. Por lo que algunas personas utilizan la ingesta como una estrategia de afrontamiento (sobre todo los alimentos ricos en carbohidratos).

Existe un término anglosajón que describe la influencia de las emociones en el apetito: “emotional eating” Sin embargo al traducirse al español: “Hambre emocional”, no describe con precisión el fenómeno, y en nuestro idioma el hambre es una respuesta meramente fisiológica, por lo que muchos expertos de los Trastornos de la conducta alimentaria lo han reprobado.

Por otro lado, comer puede ser usado como conducta de evitación. Mientras comemos evitamos y no necesitamos estar en contacto en ese preciso momento.

Los expertos señalan que el “hambre emocional” tiene algunas características en todos los casos:

  • El deseo de comer aparece de una forma repentina, no es gradual. 
  • La necesidad de comer es ahora, no se puede aplazar y si lo hacemos, viene acompañada de angustia.
  • Experimentamos un deseo específico por un alimento concreto (generalmente un alimento que me prohíbo y no suelo comer en mi rutina habitual) y una sensación de necesidad.
  • Sentimos gran sentimiento de culpa.

A la par, con el aumento de ansiedad e incertidumbre, los pacientes que ya presentan un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) podrían presentar varios síntomas de gravedad asociados a su trastorno o presentan riesgo de recaídas.

Es una gran presión social estar en contacto constante con las redes sociales, donde hay una difusión indiscriminada de tácticas para perder peso y la cultura “fit” por lo que esto podría estresar demasiado a estos pacientes.

Al evitar comer, afianzamos el aislamiento y las personas que tienen un trastorno de la conducta alimentaria de tipo restrictivo (evitan el consumo de calorías), evitan ganar peso.

Para quienes viven solos el problema es la falta de estructura, para los que están en familia lo más complicado es evitar los conflictos por la ingesta. Las personas con trastornos alimentarios, tienden a aislarse para continuar con las conductas o para evitar ser criticados, también se irritan fácilmente ante los comentarios, aunque tengan la mejor intención, por lo que el contacto prolongado con sus familiares, también los somete a estrés, esto fácilmente puede llevar a discusiones. Por esto es recomendable estructurar el día con rutinas en torno a las comidas, el trabajo, el estudio, las obligaciones y los momentos de descanso. Es importante reducir el aburrimiento y promover la comunicación entre los miembros la familia. También es importante la relación social con pares a través de las redes sociales y otras herramientas digitales.

Una ventaja de esta situación de confinamiento sería ayudar a las personas que ya tengan una adecuada motivación para el cambio a decidirse a cambiar los hábitos que han perpetuado los TCA (dejar de seguir a ciertos influencers de redes sociales, dejar las dietas autoimpuestas, etc).

Durante este periodo toda la familia comparte el día entero y esto favorece la supervisión de las ingestas (cantidades, evitar o reducir atracones) y el control de las medidas compensatorias (vómitos autoinducidos o ejercicio físico excesivo) y así una posible reducción sintomática, sobre todo en niños y adolescentes. 

Es importante poder manejar de forma adaptativa las situaciones de estrés familiar generadas por el periodo de confinamiento. Poner reglas claras sobre cómo será la dinámica.

Evitar la pérdida de control ante los conflictos, para lo cual es importante el tiempo fuera.

Sin embargo para pacientes con TCA, conviene respetar sus espacios de intimidad y darles confianza sobre sus capacidades de autorregulación.

Pregunté a la Dra Areli López Alvarado, especialista en Psiquiatría, egresada del Instituto Nacional de Psiquiatría y experta en Trastornos de la conducta alimentaria, algunas dudas sobre los TCA que son comunes en la población en general:

¿Cuáles son los trastornos más comunes en la población mexicana?

  • Quisiera hacer una pequeña aclaración, normalmente cuando pensamos en los Trastornos de alimentación, a nuestra cabeza sólo llega la Bulimia y Anorexia Nervosa; sin embargo ahora sabemos que de manera general existen un tercer trastorno, el Trastorno por Atracón que aunque se descubrió por primera vez en 1980, no fue hasta el 2013 que se reconoció como enfermedad. Por lo tanto, no todos los profesionales de la salud lo reconocen clínicamente y además es díficil que los pacientes hablen por sí solos de ello, muchas veces por vergüenza.
  • Dirigiéndome a tu pregunta oficialmente diríamos que la Bulimia Nervosa es el más común en nuestro país, hasta el 1.5% de la población lo puede presentar. Sin embargo, sabemos que entre el 30 y 50% de las personas que buscan realizarse una cirugía para perder peso pueden tener un Trastorno por Atracón; en México ni siquiera contamos con estadísticas reales pero hemos calculado que hasta un 5% de nuestra población puede presentarlo y no lo estamos viendo.

¿Cuáles son las enfermedades físicas más frecuentes que se presentan cuando un paciente tiene un Trastorno de la conducta alimentaria?

  • Todo depende del trastorno que padezca la persona, entonces si estás de acuerdo lo dividiré en 3 secciones breves:

1) Aquellos que padecen con mayor frecuencia conductas restricitivas, por ejemplo Anorexia Nervosa, lo más común es lo que está relacionado a desnutrición como: anemia, caída de cabello, pérdida de la menstruación en mujeres, que trae como consecuencia osteoporosis y fracturas a edades tempranas y problemas cardiácos como arritmias.

2) Aquellos que utilizan más las conductas purgativas como la Bulimia Nervosa y el trastorno por purga, en definitiva los problemas más importantes son los gástricos como gastritis, reflujo gastroesofágico y úlceras estomacales. Por otro lado, las alteraciones dentales son las segundas más comunes y no es nada raro que pierdan dientes por lo ácido del vómito. Y por último los problemas de deshidratación, con pérdida de electrolitos que conllevan a riesgo de un infarto cardiáco. En realidad son las más graves.

3) El Trastorno por Atracón, ya que su conducta predominante es el atracón, son personas que sufren constantemente de obesidad y con ello todo lo que le acompaña como Hipertensión Arterial, Diabetes Mellitus, dislipidemia, etc.

¿Por qué las personas critican tanto a estos pacientes?

  • Aquí hay una dualidad que considero muy importante de hablar. Nuestra cultura, tiende a idolatrar el ideal de delgadez y todo aquello que nos acerca a eso, porque creemos que así seremos exitosos, amados, mirados, etc. Por lo tanto, muchas veces estos padecimientos no son estigmatizados, al contrario se consideran como “una moda” o algo pasajero, para los papás es normal que las niñas se preocupen por sus cuerpos y muchas veces hasta les fomentan las conductas de manera inconsciente, pero recordemos que una niña de 12 años jamás debería preocuparse por algo así.
  • Por el otro lado, tenemos al Trastorno por Atracón que al vincularse con obesidad, ellos sí son muy estigmatizados, primero bajo la idea de que “ellos quieren estar así y que no se esfuerzan lo suficiente por estar sanos” cuando en realidad sufren muchísimo y por el otro lado generalmente son etiquetados como poco exitosos, flojos, poco comprometidos, etc.

¿Cómo se les etiqueta falsamente a estos pacientes a través del estigma?

  • Justo entramos nuevamente a la dualidad, porque es muy común que a las personas que tienen conductas restrictivas las etiqueten como personas “con gran fuerza de voluntad” y “sanas o fitness” por lo que suelen ser muy aceptadas por la sociedad. Del otro lado de la moneda, una vez que el Trastorno sale a luz en la familia, entonces se pasa a la idea de que estas personas “están así porque quieren, o no tienen fuerza de voluntad para cambiar” y esto plantea la idea de que no sufren durante el proceso o que disfrutan estar enfermos, pero no es así.

¿Crees que con la cuarentena haya una mayor prevalencia de TCAs?

  • Creo que la cuarentena ha puesto a prueba todas nuestras estrategias de autocontención y autocontrol, así que las conductas alimentarias se pueden volver una forma de contender con la situación, entonces más que incrementar la prevalencia de los trastornos como tal considero que lo que aumentará serán las conductas alimentarias de riesgo, que son el paso previo al desarrollo del padecimiento completo. Además, aquellas personas que ya tienen el diagnóstico de TCA confirmado, este es un periodo de riesgo para una recaída o incremento de los síntomas.

¿Cómo se puede apoyar a estos pacientes?

  • Hay muchas formas pero te diré las tres más importantes para mi:

1) Establecer rutinas, especialmente de sueño y comidas, que les permitan a los pacientes soltar un poco la preocupación sobre la comida y sentirse con mayor control. Tratando de evitar que las comidas se vuelvan la zona de guerra con los hijos, más bien hay que intentar volverlos un momento agradable, en familia y que nos permita conocer un poco más de los hijos o de la pareja.

2) Permitirles hablar de sus emociones, muchas veces ellos sólo necesitan ser escuchados y la mayoría de nosotros no sabemos qué hacer cuando alguien nos dice que se siente mal o ansioso. Bueno, no se trata de resolverles o quitarles la emoción, solo escucharlos y acompañarlos para evitar que utilicen los alimentos como forma de expresión.

3) No hable del físico o de la comida bajo ninguna circunstancia, aunque muchas veces consideren que son comentarios positivos como “tú eres muy bonita y delgada, no necesitas bajar de peso”, eso lo único que hace es promover la enfermedad. Hablen de lo inteligente que es la persona, de sus proyectos personales, de la serie de televisión que están viendo, de cualquier cosa menos la apariencia o la comida, insisto sea para bien o para mal, evítenlo.

Si nos pudieras cambiar una idea que todos los que no estamos en este campo podríamos tener y que hace daño a estos pacientes ¿Cuál sería?

Serían dos:

1) A un niño nunca se le debe de hablar de su cuerpo, es decir, tenemos que fomentarles a amarse y autovalorarse por lo que son, no por cómo se ven o cómo creemos que deberían verse. Entonces, piensen que cuando le dice a su hij@ que no se ve bien con tal cosa o que no debería comer de más, por mucho que estén intentando ayudarlo, en general más bien se genera una herida en la autoestima del niño.

2) Una vez que ya está establecida la enfermedad, siempre recordar que el problema real no es la comida, el peso, ni la conducta. Más bien esos son los medios de expresión de los pacientes, es decir, a través del alimento están tratando de decir algo que les está sucediendo como “estoy triste… o estoy sufriendo algún problema”, por eso no tiene sentido pelear por las conductas y más bien hay que escuchar qué es lo que nos están queriendo decir.

Gracias por leer esta entrada. Se aceptan comentarios y preguntas 🙂

Si desean contactar a la Dra Areli López Alvarado, su email es: dra.lopezareli@gmail.com

Dra Areli López Alvarado. Experta en Trastornos de la conducta alimentaria

Sus páginas de internet son: https://www.hulihealth.com/es/doctor/areli-lopez-alvarado

https://www.doctoralia.com.mx/areli-lopez-alvarado/psiquiatra/tlalpan

Referencias:

van Strien T. Causes of Emotional Eating and Matched Treatment of Obesity. Curr Diab Rep. 2018;18(6):35. Published 2018 Apr 25. doi:10.1007/s11892-018-1000-x