Nuestra Salud Mental

Nuestra salud mental: ese algo que todos anhelamos, pero muy pocos contemplamos.

¿Cuántas veces hemos escuchado mientras platicamos con amigos, colegas o conocidos sobre alguien que le urge ir al psicólogo, porque es una histérica/co, neurótico o demente; en inclusive, en casos “más graves” que vaya con el psiquiatra, porque es caso perdido?

Seguramente muchas, más de las tú recuerdes en este momento, y es que dicho ejemplo no es más que un testigo del estigma que gira en torno a la salud mental en nuestro país. Al parecer nos podemos enfermar de todo: infecciones estomacales, resfriados, climaterio, dolores de cabeza, ojos irritados, dolores musculares, etc; pero cuando se trata de algo relacionado con nuestra mente, se banaliza por completo el malestar y se le adjudica a cuestión pasajera, “cosas de la edad”, “cosas de la vida”, exageraciones, necesidad de llamar la atención, y sobre todo debilidad, “porque hay personas que realmente sí padecen una enfermedad, y yo aquí quejándome porque me siento medio depre”.

Y precisamente esa es la cuestión, que las cosas relativas a la salud mental, al no ser tangibles como una herida o signo focalizado y evidenciado físicamente en el cuerpo, se creen que muchas veces son producto de nuestra imaginación que no merecen ser tratadas con la importancia que les corresponde, y que una charla pasajera con los amigos, puede ser más que suficiente. A comparación de que si tenemos una molestia crónica en la rodilla, seguramente sin pensarlo dos veces iría a visitar al médico especialista correspondiente: el ortopedista.

La realidad no funciona de esta manera, ya que la salud mental forma parte importante –sino es que crucial- de la salud integral de la persona, inclusive la Organización Mundial de la Salud, la incluye dentro de su definición del concepto de salud, el cual incluye además de ésta, aspectos y cualidades relacionadas con la calidad de vida a la que una persona pueda tener acceso en su lugar de residencia.

Así pues, la salud mental al tener tal magnitud de importancia en nuestro bienestar, precisa de profesionales especialistas para su promoción y mantenimiento a lo largo de la vida de las personas. Dichos especialistas provienen de distintas ramas y campos del conocimiento, ya que la salud mental como se mencionó previamente, es algo multifactorial en la que entran en juego factores biológicos, médicos, sociales, históricos, culturales y psicológicos, de tal manera que los especialistas versados en dichos aspectos vendrán de un repertorio bastante diverso, pudiendo encontrarlos reunidos básicamente en disciplinas: la Psicología y la Psiquiatría, de los cuales se derivan muchas más subespecialidades y campos del conocimientos que aquejan problemáticas de salud mental. Y ahora la pregunta del millón: ¿cuál es la diferencia entre ambas? Ya sé, ya sé, en una se estudió primero medicina y la otra es sólo una licenciatura; buen punto, pero no es la única diferencia.

La Psicología es una ciencia del comportamiento humano, que estudia todas las causas y consecuencias de las diversas conductas y condiciones del ser humano que van formando su personalidad a lo largo de vida, tomando en cuenta los factores neurobiológicos (Genética, Bioquímica, Neurofisiología, Neuroanatomía, Neuroquímica), psicológicos:

  • Principio de función de realidad: es decir, un aprendizaje, como cambio en la conducta de acuerdo a la experiencia en el contacto con la realidad, por ejemplo, si toco algo caliente, me quemo y quito la mano
  • Principio de función social: es decir, un cambio en nuestra conducta en función a las influencias y acciones de otros en nuestra propia conducta, por ejemplo, el querer ayudar a nuestros compañeros de clase porque en nuestra casa nos inculcaron ciertos valores, o sentir pena por alguien que se encuentra ante alguna dificultad), y sociales (el hecho de pertenecer a una sociedad trae consigo una historia, una cultura, unos valores que nos dan identidad y nos ayudan a trazar nuestras metas de vida).

Como podemos ver es un conocimiento muy vasto, que incluso necesita de personas que se especialicen en ciertos campos para poderle dar una aplicación práctica y atender problemáticas de salud mental. Por ello, es que se necesita de un sujeto preparado profesionalmente para darle un lugar en la clínica con la importancia que amerita tratar con las cuestiones psicológicas, ya que son un tema muy delicado, porque un mal manejo en esta área, puede repercutir gravemente en la salud integral de la persona.

Un psicólogo es una persona que estudia 5 años una licenciatura en una universidad reconocida. Para poder dar atención clínica, es decir psicoterapia, es necesario que tenga una maestría (de 2 años) en Psicología Clínica o de una Psicoterapia particular, de un centro con validez oficial por la SEP. Por lo tanto, alguien que es administrador, pero que por ir a un curso bien lindo de “constelaciones familiares o coaching” decide tomar un diplomado sabatino de dos meses y presentarse como psicólogo o psicoterapeuta, es un completo fraude. Esto está estipulado en el reglamento de la Secretaria de Salud y en el Código Ético del Psicólogo, en el cual estipula que un psicoterapeuta sólo puede ser un Lic. en Psicología, debido a la importancia que requiere el conocer del desarrollo de la personalidad y en el manejo clínico, que tanto la licenciatura como la especialidad te dan, cosa que no sabrá alguien que estudió comunicación, derecho, mercadotecnia e hizo únicamente un diplomado de cuatro sábados en algún tema sobre psicología.

La Psiquiatría, por otra parte es una especialidad médica abocada al tratamiento de trastornos mentales en su prevención, desarrollo y remisión a lo largo de la vida de la persona, con la finalidad de mejorar su calidad de vida y que tenga una mayor adaptación al medio social. Un psiquiatra es una persona que estudio 6 años de medicina y posteriormente realizó sus estudios de especialidad en Psiquiatría, con una duración de 4 años. Ellos trabajan básicamente en la prescripción de psicofármacos, y en su manejo terapéutico; actualmente cada vez más existen psiquiatras que buscan tener una formación psicoterapéutica, para darle un tratamiento más integral al paciente

¿Por qué ir al psicólogo y/o al psiquiatra? Te preguntarás, yo te responderé: ¿por qué no ir?, más aún cuando tenemos una cuestión de salud mental que nos aqueja. ¿Apoco tú vivirías como si nada si tuvieras una bronquitis, gastritis o alguna enfermedad autoinmune como lo es el lupus eritrematoso; inclusive prescindiendo de la atención médica, porque tú puedes y hay cosas peores de las que quejarse? Seguramente no verdad. Porque de la misma manera no es nada funcional el hecho de vivir con depresión, ansiedad crónica, cambios abruptos de los estados de ánimo, sentimientos de vacío, de percibir que estás sólo en este mundo, de querer controlar todo o no tener control en absoluto en tu vida; y muchas veces ahí andamos por la vida cargando con estos trastornos mentales, justificándonos y afirmando que “así hemos sido siempre”, que “nos aguante quien nos quiera” y muchas veces tenemos una coexistencia caótica tanto para nosotros como para terceras personas.

La depresión por ejemplo, se prevé según estadísticas del Instituto Nacional de Salud Pública como una de las enfermedades más incapacitantes en el futuro, ya que aproximadamente por cada 30 años de vida, se habrán perdido 6 debido a las complicaciones que trae la depresión para el individuo. Y es que una depresión no es una simple tristeza, es: un estado crónico de sentir que la vida pasa demasiado lento, que por más que quisieras hacer lo que te propones, sientes que estas frente a un muro, o atado a unos pesados zapatos de plomo que no permiten fluir con destreza; además, agrégale que llegan muchos pensamientos de culpa, muchos recuerdos del pasado con el ya tan conocido “hubiera”, y la persona pareciera que se dejara caer en un agujero negro del cual poco a poco se va dejando morir lentamente. Lo más curioso de todo, es que normalmente estas personas van a trabajar, tienen familias, te las cruzas muchas veces por las calles y simplemente los percibes como gente “rara”, “cascarrabias” o “inadaptada social”, cuando en realidad están inmersas en un trastorno del estado de ánimo, y ahora te vuelvo a preguntar: ¿crees que vivir así es realmente calidad de vida? ¿Por qué esperar a tener tal nivel de disfunción para entonces pedir ayuda?

Por ello estamos los Psicólogos Clínicos y Médicos Psiquiatras, para evitar que esto suceda, por tal razón te invito a que si percibes que “algo” en tu personalidad no te late, te genera incomodidad o muchos problemas con otras personas; si tienes periodos de tristeza muy fuertes, al grado que pienses que ya no vale la pena vivir; o fluctúas entre sentirte muy feliz, lleno de vitalidad por un periodo de tiempo, y luego cambiar hacia el lado opuesto: una depresión muy profunda; o si constantemente te ves en situaciones o conductas de riesgo, o simplemente, si tienes alguna cuestión que te inquieta o van muchas personas que te comentan que deberías pedir ayuda: hazlo. No pierdes nada. Ve el costo de una sesión, como una inversión para tu vida, que así como gastas en muchas cosas placenteras como ir al cine, a cenar o de fiesta; también puedes usar parte de ese dinero para enfrentar tus miedos y cuestiones emocionales con alguien que te guiará para que tengas una existencia más placentera. Piensa una cosa: los placeres en los que normalmente gastas tu dinero te duran unos instantes, en cambio, los cambios que logres en psicoterapia o con la atención médica con tu psiquiatra, serán para toda la vida, no suena nada mal la inversión,¿verdad?

Y sobre a quién acudir primero, si al psicólogo o al psiquiatra, no importa, acude con cualquier de los dos que te hayan recomendado y te dé confianza; ahí ambos te orientarán hacia donde habrás de acudir: puede ser que sólo con el primero, sólo con el segundo, o ambos. Pero lo importante, es tomar las riendas de tu vida y pedir ayuda, intentar hacer algo para estar mejor y tomemos un papel activo en nuestra vida.

No dejes que prejuicios sobre que con los psicólogos y psiquiatras va gente “malita” o muy dañada o que te harás adicto al medicamento; al contrario, el tener la conciencia para reconocer que necesitas de ayuda profesional, habla de que tienes salud mental, así que quién tendría un problema psicológico/psiquiátrico sería alguien que teniendo una problemática o una cuestión mental que le genere mucho malestar, pretenda que no pase nada hasta que llegue a estallar. Así que recuerda, ir a atenderse las cuestiones de salud mental, es de gente quiere estar bien, que quiere tomar las riendas de su vida.

Finalmente, para terminar, pensemos las cuestiones de salud mental de acuerdo a esta metáfora:

Imaginemos que nuestra mente es una especie de campo o páramo, donde la tierra representa nuestros cerebro y las plantas que crecen en ella, nuestros pensamientos, emociones y conductas, de alguna manera en nuestra interacción con el medio, han crecido ciertas plantas, algunas benéficas y otras que sólo son herbajos que únicamente empobrecen a la tierra. Así pues, también hemos vivido lluvias monzónicas, sequías, tormentas; que de alguna manera representan eventos adversos que han herido y dejado en nuestra mente; por lo que a veces, aunque quisiéramos sembrar plantas nuevas (nuevas actitudes y pensamientos), simplemente la tierra no está en la mejor disposición para recibirlas, y puede ser que acudamos con un especialista en botánica (metáfora de un psicólogo) que nos oriente cómo podemos reforestar o volver fértil esa tierra, pero hay que recordar que ese sustrato, que es donde se gestan y mantienen los pensamientos, está dañado debido a eventos adversos, por lo que convendrá que un especialista en fertilizantes (referencia al psiquiatra) nos prescriba el más adecuado (haciendo referencia al medicamento) para que nuestra tierra estéril, paulatinamente vuelva a ser fértil, y que con la ayuda del botánico lo podamos reforestar con pensamientos y conductas funcionales e inmunogénicas, que nos proporcionen estilos de vida saludables y una mejor calidad de vida. Por ello, son importantes ambas disciplinas, porque una impulsa el trabajo de la otra y lo complementa; por lo tanto, si se encuentran con “Psicólogos” o “Psiquiatras” que afirmen que todo sale con terapia, que los fármacos son malos, o que la psicoterapia no sirve. No lo pienses dos veces, huye, corre muy lejos y busca a alguien con un sólido criterio clínico que en lugar de cerrarse a lo que el piensa, se abre a otras disciplinas para ofrecerte un tratamiento de calidad y que tenga un impacto más significativo en tu vida

Recuerda que cuerpo y mente están en constante interacción, y que si uno no está bien, tampoco lo estará el otro; así que cuida de ti y date la oportunidad de ver las cosas desde una óptica distinta. Por mi parte ha sido todo, y no duden dejar sus comentarios con sus dudas o inquietudes debajo del texto.

 

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Muchas gracias.