Acoso sexual y por qué es tan difícil denunciarlo

Recientemente de mano del movimiento #MeToo se han hecho denuncias hacia varios empresarios y figuras del medio del espectáculo en Estados Unidos. Sin embargo es conocido por todos que el acoso sexual existe en todos los ámbitos, ya sean laborales, escolares, deportivos, recreativos, etc. Y que en su mayoría las víctimas pertenecen al sexo femenino. El acoso sexual es una forma de violencia, a pesar de que para la mayoría de las personas no tiene esta concepción. Una de las razones por las cuales se resta importancia al acoso sexual es porque no suele dejar secuelas físicas visibles ya que su base se “limita” a frases inapropiadas o tocamientos, pero afecta gravemente en el plano emocional a la víctima. El miedo a perder el puesto de trabajo o cierta posición y la dificultad para presentar pruebas son razones suficientes para no denunciarlo, a lo que se suma que en ocasiones la víctima recibe un trato indigno por parte de las autoridades o reproches de conocidos o familiares cuando se realizan dichas denuncias. Lo cual se conoce como revictimización.

Sin mencionar que el fenómeno carece de atención, tanto que existen importantes vacíos en la legislación que garanticen la protección adecuada de las víctimas para que estas puedan denunciar libres de consecuencias inmediatas.

Está documentado por la ONU que una de cada tres mujeres sufre violencia física o sexual a lo largo de su vida pero solo el 20% lo denuncia, según la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género. Y que cuando lo hacen, pueden encontrarse con una sentencia y un trato inesperados. Un estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía que se realizó en 2015, señala que 63 de cada 100 mujeres de 15 años y más en el país ha experimentado al menos un acto de violencia de género, ya sea: emocional, física, sexual, económica, patrimonial y discriminación laboral. Dicha cifra crece a 68% entre mujeres de los 30 a 39 años (edad laboral). Y se subraya dentro de estos tipos la violencia sexual, la cual ha padecido un tercio de la población femenina (34.5%)

En Latinoamérica el panorama de las víctimas es particular dado que existe un predominante machismo difundido en la cultura y en los medios de comunicación. Dicha situación divide opiniones y resta importancia a esta problemática particular.

Basta recordar que a la par de la manifestación de cerca de 300 actrices y actores con el Hashtag #MeToo, más de 100 actores y actrices de nacionalidad francesa, de entre quienes destaca Catherine Deneuve, firmaron un manifiesto en contra de dicho movimiento, bajo la premisa de que “ cortejar de forma insistente o torpe y la galantería no son acoso sexual”

Dicha controversia abre un momento único para analizar y realizar un debate al respecto.

Y es que no debería de haber confusión entre cortejo y acoso. Para algunos es muy claro, mientras el cortejo es una invitación que se apega a las normas sociales. El acoso es abusar del poder sobre la víctima para obligarla a algo que no desea hacer. Y es de llamar la atención que muchos victimarios no tienen clara dicha diferencia, incluso personas ajenas a este fenómeno suelen confundir fácilmente estas conductas.

En esta confusión sin embargo también juega un papel importante un mecanismo que en Psicología se conoce como Disonancia cognitiva

Cuando el medio nos obliga a reaccionar de cierta forma, existe una predisposición interna a disminuir la tensión, que dichas incoherencias nos puedan generar para no sentir dicha incomodidad.

Este mecanismo se describe en la teoría de la Disonancia Cognitiva. Dicha teoría considera además que existen pensamientos, creencias, ideas, cogniciones consonantes (es decir, coherentes o consecuentes entre sí).

Nos centramos en la disonancia o tensión generada por las situaciones de incongruencia entre actitudes y conductas, es decir, pensamos una cosa y hacemos otra.

De ahí que la víctima caiga en confusión y no pueda expresar lo que sufre cuando se percibe acosada en muchas ocasiones, dado que su marco cultural la obliga a normalizar también estas conductas, incluso confundirlas con un cortejo o halagos.

En Psicología, Seligman en 1975 describió un fenómeno conocido como Indefensión aprendida (IA) es un fenómeno cuya consecuencia es creer que nuestra conducta no tendrá ninguna influencia sobre los resultados. Esta creencia se aprende. Técnicamente se ha descrito como una expectativa que produce tres efectos:

  1.  Déficit motivacional para emitir nuevas respuestas (aquí es cuando la víctima no responde a la agresión)
  2. Déficit cognitivo para aprender que las respuestas controlan los resultados (la víctima ignora que puede modificar su entorno y sus propios comportamientos

y   3. Reacciones afectivas de miedo y depresión

Todo esto cuenta con un relato neurobiológico descrito. Donde se ha mostrado la relación entre pensamientos positivos o negativos en algunas regiones del cerebro. En concreto la corteza del cíngulo anterior (que juega un papel importante en la toma de decisiones y las emociones)  y la amígdala (que actúa como centro de procesamiento y almacenamiento de las emociones).

Es importante tomar en cuenta que los seres humanos somos organismos que nos adaptamos y que no todas las formas de adaptación son óptimas. Por lo cual debemos entender el papel de la víctima como algo que también de cierta manera escapa de su control.

Solamente a través del diálogo constructivo podemos formar una sociedad donde todas la opiniones sean tomadas en cuenta. El acoso sexual es un tema importante del que debemos seguir hablando para que generaciones venideras lo identifiquen y puedan hacer algo al respecto.

Es muy importante escuchar a quienes han sido víctimas de acoso sin emitir juicios y de una manera imparcial. Así como hablar con los jóvenes acerca de lo que implica el acoso sexual y cómo detenerlo. Dar a nuestros conocidos opciones realistas sobre lo que se puede hacer y apoyo.

Existen instituciones donde las víctimas de acoso pueden acudir a recibir ayuda legal y tratamiento

  1. Identifica el acoso. Si una persona siente incomodidad con comentarios, bromas, mensajes o incluso acercamientos, lo más probable es que se trate de una situación de acoso.
  2. Coméntalo con personas de tu confianza: Si una situación te es incomoda y confias plenamente en algún compañero, amigo o familiar, comenta lo que ocurre.
  3. No es tu culpa:La responsabilidad de quien comete el acoso es sólo de quien lo comete.
  4. Intenta detenerlo: Dejarle claro a la persona que sus acciones molestan y no son apropiadas.
  5. Acude al orgsnismo encargado de regular las situaciones laborales en tu trabajo: Se debe acudir con las autoridades inmediatas que deben dar protección en caso de acoso sexual.
  6. La pruebas ayudan: Una grabación en el celular o fotografías como evidencia puede hacer que una denuncia sea mucho más exitosa, sin embargo no es estrictamente necesario contar con ellas.
  7. Presenta una denuncia formal:El órgano representativo en la Ciudad de México es La Dirección de Orientación Ciudadana y Derechos Humanos DOCH http://www.derechoshumanoscdmx.gob.mx/

Si la agresión ocurre en el transporte público se puede contactar al Instituto de las mujeres y hacer denuncias en línea:

http://data.inmujeres.cdmx.gob.mx/conoce-tus-derechos/por-una-vida-libre-de-violencia/prevencion-de-la-violencia/has-sido-victima-de-abuso-sexual/

 

Por teléfono a LOCATEL: 565811

Cuando se presentan alteraciones en el estado de ánimo secundarias al acoso es importante recibir una valoración psicológica o psiquiátrica, según sea el caso, para lo cual se encuentra disponible:

El Centro de Terapia de Apoyo a Víctimas de delitos sexuales CTA

http://www.pgj.cdmx.gob.mx/nuestros-servicios/en-linea/mp-virtual/cta-centro-de-terapia-de-apoyo-victimas-de-delitos-sexuales


Medicamentos psiquiátricos. Su importancia y algunos mitos relacionados.

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Este tema está relacionado con una gran controversia entre los grupos de profesionales, los grupos anti psiquiatría y los propios pacientes. Es importante aclarar que en este blog el objetivo de informar sobre este tema es para educar a la población y que no tenemos conflicto de intereses con ningún laboratorio o institución de salud.

Y para hablar de los fármacos es importante revisar un poco de Historia. Desde la antigüedad se han utilizado bebidas alcohólicas como sedantes, hipnóticas o recreativas, así como para fines medicinales. Se han utilizado plantas como el láudano, la mandrágora y los alucinógenos buscando diversos efectos. Medicamentos como tal se usaron antes de 1900 como hipnóticos y sedantes, mas no como agentes anestésicos1. Pero el cambio se dió cuando se inició el estudio de la Psiquiatría Biológica en los años 50 y el descubrimiento de la clorpromazina como neuroléptico (medicamento que funciona sobre los síntomas psicóticos).
A partir de dicho descubrimiento, la Psiquiatría con enfoque biológico se ha valido del uso de medicamentos para el tratamiento de los Trastornos mentales.
A pesar de que para comercializar un fármaco necesita pasar por varias fases de investigación y probar su efecto terapéutico y su seguridad, aún hoy existe rechazo hacia el uso de psicofármacos, no sólo por los pacientes, sino por el resto de la sociedad. Esto suele conducir al mal apego terapéutico y el fracaso en el tratamiento. Las razones más citadas por los pacientes están estrechamente relacionadas con miedos infundados, falta de información o prejuicios (estigma).

¿Qué hay de los efectos adversos?
El objetivo de los medicamentos es el Sistema Nervioso Central, donde hacen modificaciones químicas sobre unas sustancias llamadas neurotransmisores y así disminuyen los síntomas psiquiátricos. Sin embargo, como TODOS los medicamentos, se distribuyen por todo el cuerpo y así mismo como TODOS los medicamentos, presentan efectos secundarios que son muy llamativos y cuyos efectos han contribuído a la mala reputación del medicamento. Sobre todo los medicamentos que se utilizan para Trastornos psicóticos como Esquizofrenia, donde se notan manifestaciones motoras y lo cual se confunde comúnmente dentro de la cultura popular. Muchas personas al hablar de antipsicóticos o conocer personas que los toman, hablan de lo que han percibido como una conducta alterada “es que fulanito parece un zombie, es que sultanito parece un robot” cuando generalmente, dichos efectos adversos pueden disminuir y desaparecer con el tiempo y para lo cual, el profesional de la salud, toma en cuenta la presencia de los mismos para disminuir la dosis, cambiar el tipo de medicamento o esperar a que el efecto progresivamente disminuya hasta desaparecer.

¿Los medicamentos psiquiátricos me hacen más daño que bien?
Existe una gran controversia con este apartado. Si bien es cierto que muchos medicamentos psiquiátricos tienen efectos adversos visibles, como la rigidez, sedación, salivación y lentitud (como en el caso de los antipsicóticos) el uso de los mismos ha hecho posible que se hagan muchos estudios relacionados con los efectos adversos y la forma de contrarrestarlos y los clínicos cada vez toman dicha información con más seriedad e influye de manera importante en la decisión que toman para recibir tratamiento.
El año pasado, “El País” publicó un artículo sensacionalista por Peter Goztche llamado: “Los medicamentos psiquiátricos nos hacen más daño que bien” http://elpais.com/elpais/2016/09/20/ciencia/1474391855_558264.html
Donde se postula que las enfermedades mentales como la Esquizofrenia tienden a la mejoría sólo con “amor” y “psicoterapia” Lo cual no solamente es ilógico dado que ninguna enfermedad crónica como Diabetes o Cáncer se curan con psicoterapia o emociones positivas. Sino que además no presenta evidencia más que la propia opinión del autor, lo cual muchas veces sesga la información que recibimos. Sin embargo, al tratarse de un profesional nos hace dudar, lo cual es entendible. A este artículo existe una maravillosa respuesta por un psiquiatra (Pablo Malo @pitiklinov) http://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/peter-g-tzsche-psicofarmacos-libros_0_526347508.html De donde rescato una frase que resume el sentir de todos los que nos dedicamos a la salud mental cuando leemos este tipo de artículos con una base tendenciosa y moralmente sesgada:

“Decir que las psicosis graves se curan con empatía y amor es un insulto no ya a los psiquiatras -que según el estereotipo somos todos idiotas o malvados, o ambas cosas- sino a la ciencia, a la inteligencia, a la historia, a los pacientes y a sus familias.
Puedo dar fe de que a la mayoría de los pacientes que he tratado a lo largo de mi carrera no es precisamente amor lo que les ha faltado y sigo siendo testigo del sufrimiento de sus familias. Pero el problema de Gøtzsche es que no cree en el fondo que exista la enfermedad mental grave, un trastorno de la mente que el paciente no puede controlar, que genera un gran sufrimiento y que justifica el empleo de medicamentos que tienen efectos secundarios, sin duda, y que ojalá fueran mejores de lo que son, pero que son la mejor alternativa disponible”.

¿Me puedo voler adict@?
Una idea común que es falsa para casi todos los medicamentos psiquiátricos es que crean adicción, por esta razón en México la mayoría se pueden comprar sin receta. Esto es debido a que en el cerebro existen diferentes receptores, (lugares a los que se une la substancia). Solamente algunos de ellos, los que se venden con receta, tienen potencial adictivo y solamente en pocas personas, debido al efecto que ocasionan (reducir ansiedad y ocasionar sedación). De hecho las drogas que se usan con fines recreativos tienen un efecto placentero casi inmediato, lo cual no ocurre con la los medicamentos y de ahí que no ocasionen adicción. De hecho muchos medicamentos que se utilizan para Trastornos psiquiátricos o enfermedades neurológicas se utilizan para el tratamiento de las adicciones.

Los medicamentos son sólo para enfermedades graves o personas locas
Parte de esta resistencia a la toma de medicamentos proviene del “estigma” alrededor de las personas con síntomas mentales. Es por ello que a los medicamentos psiquiátricos se les relacionan con mitos como: “si tomas esas pastilla quiere decir que estás loco”, “las pastillas las usan para lavarte el cerebro”, “con las pastillas te quitan tu voluntad y tu libertad, te controlan”, “las vas a necesitar para siempre” etcétera. Como ya comentamos, todas las enfermedades requieren de un tratamiento médico, la gran mayoría utilizan fármacos sin importar su gravedad y debido a que hasta ahora es la mejor alternativa con la que contamos. Los fármacos en Psiquiatría son vehículos para llevar sustancias al cerebro para lograr el equilibrio bioquímico que ayude a desaparecer los síntomas de los cuales sufren los pacientes. De otra manera, por lo menos hasta el momento, es imposible.

¿Los medicamentos psiquiátricos cambian a las personas?
¡NO! La personalidad es independiente al uso de los medicamentos. Muchas conductas que se modifican generalmente están asociadas a la mejoría de los síntomas o a la aparición de síntomas aislados. Un ejemplo claro es la depresión. Cuando los pacientes se deprimen generalmente presentan síntomas físicos, que van mejorando paulatinamente y que al quedar sólo síntomas cognitivos como tristeza, irritabilidad, etc. Pueden hacernos percibir que nuestro conocido “está cambiando” Pero así como todas las enfermedades representan un proceso, también las enfermedades mentales pasan por un proceso momentáneo y generalmente que tiende hacia la mejoría. Así que si alguien en tratamiento se irrita más o tiende a presentar más quejas, no necesariamente quiere decir que esté cambiando o empeorando.

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A los lectores: Siéntanse libres de dejar sus comentarios y sugerencias, gracias por informarse.

Aquí dejamos unas ligas para revisar mayor información:

Tratamientos farmacológico de los trastornos mentales en la atención primaria de salud. Organización mundial de la salud. http://www.who.int/mental_health/management/psychotropic_book_spanish.pdf

Medicamentos para la salud mental:
https://www.sccgov.org/sites/mhd/Providers/PharmacyInformation/Documents/Medication-Brochure_Spanish-(2).pdf

Referencias:
1)Medicamentos en Psiquiatría https://encolombia.com/libreria-digital/lmedicina/hmedica/historiamedica-medicamentos/


Nuestra Salud Mental

Nuestra salud mental: ese algo que todos anhelamos, pero muy pocos contemplamos.

¿Cuántas veces hemos escuchado mientras platicamos con amigos, colegas o conocidos sobre alguien que le urge ir al psicólogo, porque es una histérica/co, neurótico o demente; en inclusive, en casos “más graves” que vaya con el psiquiatra, porque es caso perdido?

Seguramente muchas, más de las tú recuerdes en este momento, y es que dicho ejemplo no es más que un testigo del estigma que gira en torno a la salud mental en nuestro país. Al parecer nos podemos enfermar de todo: infecciones estomacales, resfriados, climaterio, dolores de cabeza, ojos irritados, dolores musculares, etc; pero cuando se trata de algo relacionado con nuestra mente, se banaliza por completo el malestar y se le adjudica a cuestión pasajera, “cosas de la edad”, “cosas de la vida”, exageraciones, necesidad de llamar la atención, y sobre todo debilidad, “porque hay personas que realmente sí padecen una enfermedad, y yo aquí quejándome porque me siento medio depre”.

Y precisamente esa es la cuestión, que las cosas relativas a la salud mental, al no ser tangibles como una herida o signo focalizado y evidenciado físicamente en el cuerpo, se creen que muchas veces son producto de nuestra imaginación que no merecen ser tratadas con la importancia que les corresponde, y que una charla pasajera con los amigos, puede ser más que suficiente. A comparación de que si tenemos una molestia crónica en la rodilla, seguramente sin pensarlo dos veces iría a visitar al médico especialista correspondiente: el ortopedista.

La realidad no funciona de esta manera, ya que la salud mental forma parte importante –sino es que crucial- de la salud integral de la persona, inclusive la Organización Mundial de la Salud, la incluye dentro de su definición del concepto de salud, el cual incluye además de ésta, aspectos y cualidades relacionadas con la calidad de vida a la que una persona pueda tener acceso en su lugar de residencia.

Así pues, la salud mental al tener tal magnitud de importancia en nuestro bienestar, precisa de profesionales especialistas para su promoción y mantenimiento a lo largo de la vida de las personas. Dichos especialistas provienen de distintas ramas y campos del conocimiento, ya que la salud mental como se mencionó previamente, es algo multifactorial en la que entran en juego factores biológicos, médicos, sociales, históricos, culturales y psicológicos, de tal manera que los especialistas versados en dichos aspectos vendrán de un repertorio bastante diverso, pudiendo encontrarlos reunidos básicamente en disciplinas: la Psicología y la Psiquiatría, de los cuales se derivan muchas más subespecialidades y campos del conocimientos que aquejan problemáticas de salud mental. Y ahora la pregunta del millón: ¿cuál es la diferencia entre ambas? Ya sé, ya sé, en una se estudió primero medicina y la otra es sólo una licenciatura; buen punto, pero no es la única diferencia.

La Psicología es una ciencia del comportamiento humano, que estudia todas las causas y consecuencias de las diversas conductas y condiciones del ser humano que van formando su personalidad a lo largo de vida, tomando en cuenta los factores neurobiológicos (Genética, Bioquímica, Neurofisiología, Neuroanatomía, Neuroquímica), psicológicos:

  • Principio de función de realidad: es decir, un aprendizaje, como cambio en la conducta de acuerdo a la experiencia en el contacto con la realidad, por ejemplo, si toco algo caliente, me quemo y quito la mano
  • Principio de función social: es decir, un cambio en nuestra conducta en función a las influencias y acciones de otros en nuestra propia conducta, por ejemplo, el querer ayudar a nuestros compañeros de clase porque en nuestra casa nos inculcaron ciertos valores, o sentir pena por alguien que se encuentra ante alguna dificultad), y sociales (el hecho de pertenecer a una sociedad trae consigo una historia, una cultura, unos valores que nos dan identidad y nos ayudan a trazar nuestras metas de vida).

Como podemos ver es un conocimiento muy vasto, que incluso necesita de personas que se especialicen en ciertos campos para poderle dar una aplicación práctica y atender problemáticas de salud mental. Por ello, es que se necesita de un sujeto preparado profesionalmente para darle un lugar en la clínica con la importancia que amerita tratar con las cuestiones psicológicas, ya que son un tema muy delicado, porque un mal manejo en esta área, puede repercutir gravemente en la salud integral de la persona.

Un psicólogo es una persona que estudia 5 años una licenciatura en una universidad reconocida. Para poder dar atención clínica, es decir psicoterapia, es necesario que tenga una maestría (de 2 años) en Psicología Clínica o de una Psicoterapia particular, de un centro con validez oficial por la SEP. Por lo tanto, alguien que es administrador, pero que por ir a un curso bien lindo de “constelaciones familiares o coaching” decide tomar un diplomado sabatino de dos meses y presentarse como psicólogo o psicoterapeuta, es un completo fraude. Esto está estipulado en el reglamento de la Secretaria de Salud y en el Código Ético del Psicólogo, en el cual estipula que un psicoterapeuta sólo puede ser un Lic. en Psicología, debido a la importancia que requiere el conocer del desarrollo de la personalidad y en el manejo clínico, que tanto la licenciatura como la especialidad te dan, cosa que no sabrá alguien que estudió comunicación, derecho, mercadotecnia e hizo únicamente un diplomado de cuatro sábados en algún tema sobre psicología.

La Psiquiatría, por otra parte es una especialidad médica abocada al tratamiento de trastornos mentales en su prevención, desarrollo y remisión a lo largo de la vida de la persona, con la finalidad de mejorar su calidad de vida y que tenga una mayor adaptación al medio social. Un psiquiatra es una persona que estudio 6 años de medicina y posteriormente realizó sus estudios de especialidad en Psiquiatría, con una duración de 4 años. Ellos trabajan básicamente en la prescripción de psicofármacos, y en su manejo terapéutico; actualmente cada vez más existen psiquiatras que buscan tener una formación psicoterapéutica, para darle un tratamiento más integral al paciente

¿Por qué ir al psicólogo y/o al psiquiatra? Te preguntarás, yo te responderé: ¿por qué no ir?, más aún cuando tenemos una cuestión de salud mental que nos aqueja. ¿Apoco tú vivirías como si nada si tuvieras una bronquitis, gastritis o alguna enfermedad autoinmune como lo es el lupus eritrematoso; inclusive prescindiendo de la atención médica, porque tú puedes y hay cosas peores de las que quejarse? Seguramente no verdad. Porque de la misma manera no es nada funcional el hecho de vivir con depresión, ansiedad crónica, cambios abruptos de los estados de ánimo, sentimientos de vacío, de percibir que estás sólo en este mundo, de querer controlar todo o no tener control en absoluto en tu vida; y muchas veces ahí andamos por la vida cargando con estos trastornos mentales, justificándonos y afirmando que “así hemos sido siempre”, que “nos aguante quien nos quiera” y muchas veces tenemos una coexistencia caótica tanto para nosotros como para terceras personas.

La depresión por ejemplo, se prevé según estadísticas del Instituto Nacional de Salud Pública como una de las enfermedades más incapacitantes en el futuro, ya que aproximadamente por cada 30 años de vida, se habrán perdido 6 debido a las complicaciones que trae la depresión para el individuo. Y es que una depresión no es una simple tristeza, es: un estado crónico de sentir que la vida pasa demasiado lento, que por más que quisieras hacer lo que te propones, sientes que estas frente a un muro, o atado a unos pesados zapatos de plomo que no permiten fluir con destreza; además, agrégale que llegan muchos pensamientos de culpa, muchos recuerdos del pasado con el ya tan conocido “hubiera”, y la persona pareciera que se dejara caer en un agujero negro del cual poco a poco se va dejando morir lentamente. Lo más curioso de todo, es que normalmente estas personas van a trabajar, tienen familias, te las cruzas muchas veces por las calles y simplemente los percibes como gente “rara”, “cascarrabias” o “inadaptada social”, cuando en realidad están inmersas en un trastorno del estado de ánimo, y ahora te vuelvo a preguntar: ¿crees que vivir así es realmente calidad de vida? ¿Por qué esperar a tener tal nivel de disfunción para entonces pedir ayuda?

Por ello estamos los Psicólogos Clínicos y Médicos Psiquiatras, para evitar que esto suceda, por tal razón te invito a que si percibes que “algo” en tu personalidad no te late, te genera incomodidad o muchos problemas con otras personas; si tienes periodos de tristeza muy fuertes, al grado que pienses que ya no vale la pena vivir; o fluctúas entre sentirte muy feliz, lleno de vitalidad por un periodo de tiempo, y luego cambiar hacia el lado opuesto: una depresión muy profunda; o si constantemente te ves en situaciones o conductas de riesgo, o simplemente, si tienes alguna cuestión que te inquieta o van muchas personas que te comentan que deberías pedir ayuda: hazlo. No pierdes nada. Ve el costo de una sesión, como una inversión para tu vida, que así como gastas en muchas cosas placenteras como ir al cine, a cenar o de fiesta; también puedes usar parte de ese dinero para enfrentar tus miedos y cuestiones emocionales con alguien que te guiará para que tengas una existencia más placentera. Piensa una cosa: los placeres en los que normalmente gastas tu dinero te duran unos instantes, en cambio, los cambios que logres en psicoterapia o con la atención médica con tu psiquiatra, serán para toda la vida, no suena nada mal la inversión,¿verdad?

Y sobre a quién acudir primero, si al psicólogo o al psiquiatra, no importa, acude con cualquier de los dos que te hayan recomendado y te dé confianza; ahí ambos te orientarán hacia donde habrás de acudir: puede ser que sólo con el primero, sólo con el segundo, o ambos. Pero lo importante, es tomar las riendas de tu vida y pedir ayuda, intentar hacer algo para estar mejor y tomemos un papel activo en nuestra vida.

No dejes que prejuicios sobre que con los psicólogos y psiquiatras va gente “malita” o muy dañada o que te harás adicto al medicamento; al contrario, el tener la conciencia para reconocer que necesitas de ayuda profesional, habla de que tienes salud mental, así que quién tendría un problema psicológico/psiquiátrico sería alguien que teniendo una problemática o una cuestión mental que le genere mucho malestar, pretenda que no pase nada hasta que llegue a estallar. Así que recuerda, ir a atenderse las cuestiones de salud mental, es de gente quiere estar bien, que quiere tomar las riendas de su vida.

Finalmente, para terminar, pensemos las cuestiones de salud mental de acuerdo a esta metáfora:

Imaginemos que nuestra mente es una especie de campo o páramo, donde la tierra representa nuestros cerebro y las plantas que crecen en ella, nuestros pensamientos, emociones y conductas, de alguna manera en nuestra interacción con el medio, han crecido ciertas plantas, algunas benéficas y otras que sólo son herbajos que únicamente empobrecen a la tierra. Así pues, también hemos vivido lluvias monzónicas, sequías, tormentas; que de alguna manera representan eventos adversos que han herido y dejado en nuestra mente; por lo que a veces, aunque quisiéramos sembrar plantas nuevas (nuevas actitudes y pensamientos), simplemente la tierra no está en la mejor disposición para recibirlas, y puede ser que acudamos con un especialista en botánica (metáfora de un psicólogo) que nos oriente cómo podemos reforestar o volver fértil esa tierra, pero hay que recordar que ese sustrato, que es donde se gestan y mantienen los pensamientos, está dañado debido a eventos adversos, por lo que convendrá que un especialista en fertilizantes (referencia al psiquiatra) nos prescriba el más adecuado (haciendo referencia al medicamento) para que nuestra tierra estéril, paulatinamente vuelva a ser fértil, y que con la ayuda del botánico lo podamos reforestar con pensamientos y conductas funcionales e inmunogénicas, que nos proporcionen estilos de vida saludables y una mejor calidad de vida. Por ello, son importantes ambas disciplinas, porque una impulsa el trabajo de la otra y lo complementa; por lo tanto, si se encuentran con “Psicólogos” o “Psiquiatras” que afirmen que todo sale con terapia, que los fármacos son malos, o que la psicoterapia no sirve. No lo pienses dos veces, huye, corre muy lejos y busca a alguien con un sólido criterio clínico que en lugar de cerrarse a lo que el piensa, se abre a otras disciplinas para ofrecerte un tratamiento de calidad y que tenga un impacto más significativo en tu vida

Recuerda que cuerpo y mente están en constante interacción, y que si uno no está bien, tampoco lo estará el otro; así que cuida de ti y date la oportunidad de ver las cosas desde una óptica distinta. Por mi parte ha sido todo, y no duden dejar sus comentarios con sus dudas o inquietudes debajo del texto.

 

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Muchas gracias.


Lo que ví en 13 Reasons Why

Imagen obtenida en línea.

13 Reasons why  es una serie estadounidense transmitida por Netflix, que ha ocasionado controversia a nivel mundial por tratar temas como acoso escolar (Bullying), suicidio, abuso sexual, entre otros, dentro de la problemática que ocasiona alteraciones en la salud mental de muchos adolescentes a nivel global.

Vale la pena hablar un poco de lo que podemos encontrar y lo que podríamos aprender de esta serie. Intentaré dar pocos detalles para quien no ha visto la serie, pero recomiendo que si es del interés de los lectores de este blog, vean primero la serie y posteriormente pueden leernos (ustedes deciden).

Para quienes han tenido oportunidad de verla, a continuación daré algunas opiniones al respecto.

*SPOILERS ADELANTE (MUCHOS SPOILERS)

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*NO DIGAN QUE NO LES ADVERTÍ ACERCA DE LOS SPOILERS*

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La serie está basada en la novela homónima escrita por Jay Asher y relata la historia una adolescente llamada Hannah Baker quien antes de suicidarse graba 13 cintas de casette donde relata las 13 razones para quitarse la vida y que relaciona con algunos personajes que tuvieron cierta influencia en ella, casi todos de forma negativa.

Tanto la novela como la serie están dirigidas hacia el público adolescente, lo cual ha encendido focos rojos en toda la red y en algunos medios gráficos acerca de lo peligroso y perjudicial que podría llegar a tornarse el ver la serie de TV o leer la novela. En una publicación reciente por Jaelea Skehan (Directora del Instituto Hunter de Salud Mental de Australia) la profesional detalla 6 razones que le ocasionan preocupación acerca de la serie. https://www.linkedin.com/pulse/6-reasons-why-im-concerned-tv-series-jaelea-skehan

  1. La escena suicida es gráfica. Lo cual a decir de la autora, no sigue ninguna recomendación internacional a pesar de dar un aviso antes del capitulo.
  2. Manda un mensaje equívoco acerca del suicidio. A decir de esta profesional de la salud mental, la serie sugiere que hay razones claras para que una persona cometa un suicidio y hace creer a la audiencia que es inevitable.
  3. Perdió una oportunidad para mostrar el verdadero impacto del suicidio. Se mostró el impacto en otras personas, pero como un subtema.
  4. La culpa se sirve como una guarnición al plato en cada episodio. La premisa principal del programa parece ser la culpa que los personajes pueden mostrar por hacer o dejar de hacer algo con respecto a la muerte de Hannah
  5. La serie no hace nada para fomentar la búsqueda de ayuda y muestra a los adultos como una especie de la que hay que alejarse a cualquier costo. Ninguno de los adolescentes en la serie habla con los adultos acerca de lo sucedido, incluso pasan demasiado tiempo ocultando la información.
  6. Muestra el suicidio como algo romántico e incluso lo retrata como una forma de enviar un mensaje. Al grabar las cintas y dejarlas como mensajes, la protagonista crea un ambiente donde los demás son participes de su decisión y finalmente termina responsabilizándolos.

En particular concuerdo con los 6 puntos antes mencionados y agregaría algunos puntos rescatables acerca de la serie.

Es una serie que al estar basada en una novela, y a pesar de ser asesorada por expertos en salud mental, no sigue dichas recomendaciones y cae en el cliché sobre los adolescentes ocultando información y los padres ausentes, que crea un ambiente propicio para que los personajes se enfrenten a consecuencias graves.

En varias ocasiones durante la serie, no solamente la protagonista, sino varios adolescentes muestran signos de que las cosas no andan bien. Un ejemplo claro es la violencia que se hace patente en varios escenarios, ya sea en peleas físicas dentro de la escuela, agresiones verbales y otros problemas como consumo de sustancias (que en Estados Unidos es ilegal para los adolescentes menores de 21 años), bajo aprovechamiento académico, falta a las clases, etc. Ante lo cual, los adultos muestran una actitud permisiva y pasiva; sin la imposición de límites.

Otro punto interesante es el clasismo imperante en el ambiente de la escuela. Donde los adolescentes con mejor posición económica gozan de popularidad e incluso admiración y que de cierta manera contribuye a que puedan agredir a otros sin hacerse acreedores a sanciones o rechazo social.

La violencia sexual y de género que experimentan tanto la protagonista como otros personajes dentro de la serie y por último, el desconocimiento que se tiene por los adultos y las autoridades de la escuela hacia cómo tratar frontalmente los problemas de salud mental.

Considero que hay situaciones interesantes dentro de la serie que no se utilizan como deberían, el mensaje principal es pesimista. Hacer creer al televidente que el suicidio es una forma de escape o una solución inmediata, en vez de darle a entender tal vez de una forma más gráfica que el personaje principal sufre de un dolor aplastante, genuino y que encarece sus recursos de afrontamiento hacia su problemática, mostrando el suicidio como finalidad y modo de castigo hacia quienes le dañaron o no pudieron ayudarle. Solamente resta empatía hacia el personaje, lo cual se hizo patente con una ola de memes, donde el personaje de Hannah Baker se retrata como una adolescente demasiado sensible y generaliza la concepción que tiene la sociedad sobre la salud mental de este grupo poblacional. Esto me hace pensar en todas las personas cercanas a quienes han cometido suicidio o lo han intentado; muchas con obvias razones tienen recelo hacia lo mostrado en la serie y algunas otras podrían desarrollar empatía, pero algo crudo y demasiado difícil dentro de la historia es poner en los hombros de adolescentes la carga del suicidio de otra persona y restarle al personaje principal el peso de la decisión y la responsabilidad que la llevó al suicidio. Los cuales son temas delicados y ampliamente debatidos por los expertos en este fenómeno y que fueron soslayados e incluso anulados dentro del desarrollo de la serie.

Yo recomendaría a los televidentes tomar la serie con reservas, tener en mente que se trata de ficción y que hay muchas maneras de abordar el tema del suicidio.

A nuestros lectores que disfrutaron de la serie y tienen otras aportaciones, les agradezco de antemano sus comentarios y puntos de vista, así como el tiempo que se toman en leernos.

 

Les recuerdo que hay muchas instancias en nuestro país para recibir ayuda en cualquier momento:

  • 52-59-81-21
  • 01-800-472-78-35
  • SAPTEL Cruz Roja Mexicana es un servicio de salud mental y Medicina a Distancia con 17 años de operar las 24 horas del día y en forma gratuita. SAPTEL es un programa profesional atendido por psicólogos seleccionados, entrenados, capacitados y supervisados que proporcionan servicios de orientación, referencia, apoyo psicológico, consejo psicoterapéutico e intervención en crisis emocional a través del teléfono.
  • Su dirección es… http://www.saptel.org.mx/index.html

 

  • 56-58-11-11
  • LOCATEL: Proporcionar a la población del Distrito Federal y su zona metropolitana, un servicio de atención telefónica gratuito y de calidad, que le permita contar durante las 24 horas del día con información y orientación oportuna y confiable; apoyando en eventos, contingencias y en casos de desastres; constituyéndose en la instancia telefónica que medie entre la población y las Instituciones del Gobierno del D.F.; teniendo intercambio de información con instituciones públicas y particulares de asistencia social, con el propósito de satisfacer las necesidades y demandas de la población; contando para ello con tecnología de punta, infraestructura adecuada, procedimientos transparentes y personal calificado. Su dirección es… http://www.locatel.df.gob.mx/

 

 


¿Cuándo debo visitar al psiquiatra?

A muchas personas esta pregunta todavía les ocasiona cierto malestar infundado por el estigma social. Pero como se conoce bien en la Psiquiatría: “Sólo somos médicos de la mente” Y así precisamente es como se describe al psiquiatra, como un profesional de la Salud Mental en su conjunto y cuyo órgano blanco de especialidad es la mente.

Generalmente los Trastornos mentales son enfermedades que se caracterizan por una combinación de alteraciones del pensamiento, la percepción, las emociones, la conducta y las relaciones con los demás(1) que contribuyen a la disminución del funcionamiento previo de un individuo en un grupo social y con un marco sociocultural de referencia.

De tal manera que todo lo que interpretamos como una “enfermedad mental” debe ser forzosamente producto de influencias del contexto en el que se presenta. Un ejemplo es la fobia social en Occidente, donde se conoce como un miedo irracional a ser objeto de vergüenza.

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Mientras que en Oriente su paralelo “Taijin kyofusho”(2) es un miedo intenso a ofender o perjudicar a otras personas.

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Podrían compartir síntomas, incluso causas y curso en la enfermedad, pero el contexto sociocultural en este caso marca la diferencia.

Tomando en cuenta lo dicho anteriormente, es como se estudian las enfermedades mentales.
Un psiquiatra es un médico que ha estudiado más de 6 años en una escuela de Medicina para ser un Médico General y que posteriormente hace un posgrado en Medicina en la especialidad médica de Psiquiatría, en el caso de México son 4 años, donde se estudia mientras se trabaja en una institución de Salud Mental, a cargo de pacientes en internamiento y en consulta externa, siempre asesorados por médicos psiquiatras certificados por el Consejo Mexicano de Psiquiatría y que se dedican al cuidado de pacientes psiquiátricos. Posteriormente hay quienes al terminar la especialidad hacen la alta especialidad en alguna disciplina psiquiátrica como Trastornos del Afecto, Trastorno Obsesivo Compulsivo, Trastornos de la conducta alimentaria, etc. O que hacen la sub especialidad en Paidopsiquiatría (de niños). Y es muy importante saber que hay quienes realizan otros posgrados en Psicoterapia, ya que no todos los psiquiatras pueden proveerla de manera adecuada.

Generalmente un psiquiatra está capacitado para atender problemas relacionados con:
Trastornos del Desarrollo neurológico (Déficit intelectual, Autismo y otros trastornos)
Espectro de la Esquizofrenia y otros Trastornos psiquiátricos
Trastornos del Afecto (Trastorno Bipolar, Depresión, Ciclotimia)
Trastornos de ansiedad
Trastorno Obsesivo Compulsivo y Trastorno del Espectro
Trastornos relacionados con Trauma y factores de estrés
Trastornos disociativos
Trastornos somáticos
Trastornos de la conducta alimentaria
Trastornos del sueño
Trastornos sexuales y de género
Trastornos ocasionados por el bajo control de los impulsos
Trastornos relacionados con el uso de sustancias y trastornos adictivos
Trastornos neurocognitivos
Trastornos de la personalidad
Trastornos parafílicos
Entre otros.

Es común encontrar que un Médico General o un psicólogo siempre refiera a los pacientes con el psiquiatra, pero también es común que los pacientes busquen la consulta debido a las alteraciones cotidianas que encuentran.

De tal manera que acudir al psiquiatra, es como acudir con cualquier otro especialista, quien seguramente se ayudará del uso de fármacos e intervenciones psicoterapéuticas para realizar el tratamiento, y dependiendo de la gravedad del cuadro es como se decidirá el tiempo y el tipo de tratamiento. Con esto me refiero a que hay pacientes que pueden llevar un curso de un año de antidepresivos para un Trastorno Depresivo Mayor moderado, pero si en las entrevistas y en las escalas, el psiquiatra encuentra datos de gravedad, podrá proponer al paciente un tratamiento de internamiento dentro de una institución, por un periodo no mayor a 4 semanas generalmente y con el fin de asegurar la integridad del paciente. Incluso si la Depresión es persistente y ya muestra datos de resistencia, puede llegar a requerir otras maniobras como Estimulación magnética Transcraneal o Terapia Electroconvulsiva, las cuales, al igual que la Psiquiatría en su conjunto, han sido fuertemente atacadas por el estigma, pero de las cuales hablaremos a detalle en publicaciones posteriores.

1) Organización Mundial de la Salud. «Trastornos mentales».
2)American Psychiatric Association. (2013). Manual Estadístico y Diagnóstico de las enfermedades Mentales (5th ed.). Washington, DC. EUA


Cuando supe que tenía Depresión

Recuerdo que al entrar a la Universidad tenía grandes expectativas sobre mi carrera. Se suponía que tendría una serie de materias relacionadas con lo que a mi me apasionaba, pero no sólo fueron más difíciles de lo que planee, sino que no se parecían en nada a lo que yo quería estudiar. Luego vinieron problemas con un novio, problemas con mis padres, problemas económicos, de todo.
Mi madre enfermó de cáncer en aquella ocasión y el mundo como yo lo conocía se vino abajo.
Empecé a dormir menos, primero seis horas por noche, luego cinco, luego cuatro. Al día siguiente era cada vez más difícil abrir los ojos. Cambiarme de ropa era una proeza, ¿bañarse? Ni en sueños. No había energía para eso. Arreglarse, pintarse, cambiarse de ropa diario, sacar al perro. Todo parecía una proeza inalcanzable. Cuando finalmente pasaron 2 meses de tener una energía que no alcanzaba ni a media tarde, mis calificaciones también se fueron a pique, de tener 9 a llegar al 5 en la mayoría de las materias, estar a punto de reprobar 2, cuando siempre había sido niña de 10. Y luego, al llegar a mi casa, con la tristeza inmensa de siempre, con el único deseo de cerrar las ventanas y tirarme a llorar, porque simplemente no podía hacer absolutamente nada de lo que siempre fue normal.
Luego vinieron ideas horribles: “Eres fea, eres tonta, no sirves, no eres para la Universidad, no eres suficiente, no mereces vivir” Esa última venía todas las noches, justo antes de intentar dormir. Con 5 kilos menos y más de dos meses sin verme al espejo, me encontré a una amiga de la prepa. Su cara al verme me hizo reflexionar en que esto ya no era normal
-Deberías buscar ayuda – Me dijo y sólo le di una sonrisa cínica.
Obviamente me dolió, YO no estaba mal, era el mundo el que era miserable y necesitaba cambiar, todos lo sabían. Pero al día siguiente marcó, me pidió que la acompañara al doctor y ahí conocí a mi psiquiatra.
Al principio me dio un poco de miedo y me sentí enojada porque me habían hecho una cita con un médico cuando yo estaba perfectamente bien. Además un psiquiatra… De esos que se suponen ven a enfermos gravísimos vestidos de blanco en cuartos con colchones.
Y no podía estar más equivocada, para mí era lo más normal del mundo sentirme triste todos los días, dejar de disfrutar, dejar de vivir la vida.
Pero ¿qué iba a saber un extraño de mi vida? ¿No era lógico que todos los seres humanos al ser imperfectos fuéramos incapaces de dar buenos consejos a otros?
¿Por qué tenía que contarle lo que me pasaba a alguien? No sólo era humillante, era imposible. Pasé por todas las emociones, me dio coraje, me dieron ganas de llorar, me dio vergüenza, pero al final, al hablar con el señor médico muy arregladito, con sus diplomas, que en cierto punto me llegó a caer medio gordo. Me di cuenta de que ahí era precisamente donde iba a recibir ayuda.
El psiquiatra me explicó que la depresión es una enfermedad biológica y psicológica, que cuando esos dos sistemas no andan bien, mi equilibrio emocional se tambalea y me hace ponerme triste todo el tiempo, que no me dan ganas de nada, no puedo dormir bien, mis hormonas y mis neurotransmisores no funcionan igual y que incluso necesitaba medicamentos para regular todo eso. Esa parte no me agradó nada; medicamentos ¿yo? Siendo una persona sana, joven, que no pisa el consultorio del doctor sino para recibir un certificado médico… Y pues si, medicinas. Poco a poco me dí cuenta de que el paso más importante para mejorar era aceptar que necesitaba ayuda. A dos años de la remisión total de la depresión, puedo decir que no pude haber tomado mejor decisión y que recibí el mejor regalo de amistad que alguien puede recibir y a la vez cuidé de mi salud.
-Anónimo

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¿Cuándo debo acudir al psicólogo?

Cuando alguien cercano o conocidos incluso, nos recomiendan acudir al Psicólogo o ir a terapia, podemos tener una serie de reacciones, la mayoría desfavorables por el gran estigma que existe hacia las enfermedades mentales y la Salud Mental en general.

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A pesar de que se ha avanzado bastante en el conocimiento popular sobre del papel de los psicólogos como profesionales de la salud mental, todavía se sigue relacionando esta profesión con la locura.
Para asistir al psicólogo y recibir tratamiento psico terapeutico no hay indicaciones precisas. Básicamente puede acudir quien tenga algún problema con algún aspecto en sus vidas. Ya sea en lo emocional o lo funcional. De tal manera que cuando el ánimo cambie durante el día, puede estar relacionado con lo que nos estresa o preocupa, lo que nos afecta. Variaciones diarias son la regla, pero al enfrentarnos a un ánimo triste o exaltado, irritable o agresividad diarios, esto ya puede representar un problema que requiera atención.
Así mismo, al encontrar problemas en nuestras actividades del día a día y disminución en la motivación que puedan ocasionar problemas en nuestro funcionamiento como lo conocíamos previamente, como cuando no rendimos igual en el trabajo, no queremos ir a fiestas, fallamos a nuestros compromisos de forma repetida, es momento de visitar al psicólogo.
Miedos inexplicables, que los demás encuentran ilógicos, o ideas que vienen a la cabeza sin control y que no nos permiten disfrutar el momento.
Si ha fallecido un familiar, una persona muy querida. Si estás atravesando por un cambio de rol, un cambio de casa o de ciudad y no te ha sido fácil.
Si haz cambiado de pareja o simplemente terminaste una relación, o sufres de infidelidad.
También conviene visitar al psicólogo si tuviste problemas en tu infancia, si sufriste de violencia, o de un evento traumático que haya tocado profundamente tu vida. Incluso si algún cambio te ocasiona malestar.
Acudir al psicólogo puede ser tan necesario en algunas ocasiones como ir al médico o al dentista, pero solamente un profesional en Psicología determinará qué tipo de psicoterapia es más conveniente para ti, por cuanto tiempo y si realmente es necesaria, o necesitas el siguiente paso en tu atención, debido a que puede existir una causa médica que se tenga que tratar: El psiquiatra.

Los dejo con una frase de psiquiatras que me gusta mucho: “Ir a terapia es como lavarse los dientes, a nadie le encanta, pero se tiene que hacer”


¿Cómo es la atención a la Salud Mental?

¿Cómo es la atención a la Salud mental? El cuerpo humano es un sistema dinámico donde todos los componentes intentan mantener un equilibrio para que el individuo pueda funcionar adecuadamente. Cuando padecemos una enfermedad física vamos con el médico, quien nos explora y hace una aproximación diagnóstica, nos receta algunas medicinas para tratar nuestra enfermedad y luego nos da un seguimiento o no. Dependiendo que tan crónico, grave o incapacitante es nuestro padecimiento. Con la mente es distinto porque nadie puede ver a través de nosotros para saber qué pensamos. De hecho algunas veces el lenguaje, los movimientos corporales y las conductas pueden decirnos que se esconde en nuestros pensamientos, pero casi siempre es imposible adivinarlo.

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Por ello psiquiatras y los psicólogos, se ayudan del lenguaje y la interacción como herramientas para saber qué pasa en nuestra cabeza y tratar de entender mejor cuál es el motivo que nos aflige, a pesar de que nosotros tengamos claro un motivo, los psiquiatras y los psicólogos siempre terminan encontrando múltiples causas.

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Este procedimiento empieza con una entrevista dónde se preguntan: Motivo de consulta, Antecedentes de salud y salud mental, Antecedentes heredo familiares, Antecedentes psiquiátricos y psicológicos, Antecedentes en la infancia y desarrollo.
Después se hace una exploración de los síndromes psiquiátricos más comunes.
La entrevista puede durar entre 60 y 90 minutos aproximadamente y se otorga en caso de los psiquiatras un diagnóstico presuntivo, en caso de los psicólogos una impresión inicial, la cual SIEMPRE se modifica a lo largo de las evaluaciones. Una parte muy importante es la GRAVEDAD del cuadro a estudiar.
Muchos cuadros son leves y sólo requieren psicoterapia, algunos son tan graves que requieren hospitalización inmediata. Todas las aproximaciones dependen del MEJOR ESTIMADO clínico, que son las consideraciones que tanto el psiquiatra como el psicólogo, con base en su formación, toman para aproximarse y tratar los diferentes padecimientos.